Realmente no pensaba hablar en un principio de este juego. De hecho ni siquiera tenía claro si lo iba a jugar o no, pero al final decidí que sí porque Nirkhuz nunca lo había visto. Además fue uno de los juegos del final de mi infancia (¿preadolescencia supongo?) así que no sé, quise darle una oportunidad porque no recordaba nada. La primera vez que lo jugué yo sabía que no tenía nada que ver con el
Final Fantasy X, incluso diría que, aunque con esas edades no se tiene ningún tipo de criterio, ya vi que el juego era de una calidad mucho menor, tanto a nivel de historia como de diseño, no solo de juego sino también en lo que respecta al diseño de escenarios, mazmorras, personajes e historia. Pero bueno, voy a intentar explicarlo un poco como pueda.
Supongo que habría que empezar por el diseño de escenarios y personajes, que es lo primero que se ve. Imagino que realmente es lógico, pero los escenarios y la mayoría de diseños están sacados directamente del FFX. Esto no me molestaría si la animación de las protagonistas y los escenarios nuevos no fueran de mayor calidad, por lo que al contrastarlo se ve raro, como por ejemplo cuando te paseas por Besaid e interactúas con Wakka o Lulu. Aunque la mejora en el diseño de Yuna y Rikku no se ve siempre, solo en algunas cinemáticas. De hecho creo que Hermano tiene el mismo diseño que en el FFX, sin cambios. Pero en fin, otra cosa que me gustaría comentar acerca del diseño de los personajes es, vaya, su diseño. No ya a nivel de modelación sino desde un punto más artístico (y eso que Tetsuya Nomura trabajó en los dos). En este caso, siempre me pareció muy extraño que el diseño de Yuna fuera el de Jetch, pero en chica (pantalón corto, tela larga que cubre una pierna, logo en el centro del pecho...) y la verdad no entiendo muy bien por qué tomaron esta decisión. Por otra parte, aunque el diseño de Paine me parece uno de los mejores, el del resto de vestisferas (así como los de las otras) me pareció bastante mediocre. Y es una sensación que fui experimentando a lo largo de todo el juego, el resto de personajes secundarios que no aparecían en el juego original tenían un diseño aburrido y extraño. Sinceramente, en el FFX no me fijé tanto en los personajes que aparecen por ahí, pero en este juego como tienes que hablar con todo el mundo todo el tiempo pues...

Y luego está el diseño de escenarios. Este es otro tema, a decir verdad. Por un lado tenemos los escenarios conocidos del FFX y por otro los nuevos, que vendrían a ser las mazmorras principalmente, además de Kilika, que no sé qué diseño seguirían (es decir, el que tendrían preparado del FFX o uno nuevo) pero que se puede considerar como de los únicos lugares nuevos por visitar. En lo que respecta a los escenarios conocidos, no son exactamente iguales que en el juego original. Por ejemplo, la Llanura de la calma es mucho más grande, igual que el Camino de Miihen o el Bosque de Macalania. Esto le da cierto toque y no me molestó. Aunque he de admitir que es bastante raro que Leblanc, en la mansión de Seymour, no quitara todos los retratos de familia de los Guado. En fin, el problema son los escenarios nuevos. El primero de ellos es visualmente interesante y bonito, en lo alto del Monte Gagazet, pero ahí ya pronto se ve la mazmorra prototípica que va a aparecer en el resto del juego. Se trata de pasillos relativamente laberínticos con piedras para saltar a la zona siguiente y aprovechar la novedad que pusieron en este juego, que es saltar, y poco más. Suelen ser todas como de piedra o bien con un estilo algo más cálido, pero realmente todas se parecen demasiado. Que esta fuera la novedad en los escenarios fue bastante deprimente, ya que no innova en diseño ni resulta interesante.

Pasemos a otras cosas, ya que me he quejado bastante del diseño. Por ejemplo no he dicho de qué va el juego o cómo se juega. Final Fantasy X-2 se desarrolla dos años después de que Yuna lleve la calma a Spira. Ella es ahora una cazaesferas y forma parte de las Gaviotas junto con Rikku, Paine, Hermano, Colega y Shinra. Desde el primer momento tienes uso de un barco volador y puedes ir a donde quieras, aunque esto no es cierto del todo. El juego tiene tres finales: uno malo, uno bueno y otro perfecto. Solo si consigues el 100% podrás ver el final verdadero. Si no lo consigues siempre puedes iniciar la Nueva partida +, donde cuentas con todas las habilidades aprendidas, pero a nivel 1. Como es obvio, para conseguirlo necesitas seguir una guía sí o sí, ya que hay cosas que es muy difícil que saques por tu cuenta, como por ejemplo terminar una misión y volver a hablar con un personaje concreto y cosas así. Esto es bastante molesto, ya que realmente vas haciendo lo que te dicen en el orden que te dicen para conseguir el porcentaje y ya está, lo único que tienes que hacer es matar a los jefes finales y poco más. Siento que lo único que hago es quejarme, pero todavía tengo otro punto negativo por comentar y es el que da título a la entrada. Final Fantasy X-2 es, en verdad, un juego de minijuegos. Hay minijuegos en casi todas las misiones, y eso resulta bastante agotador. No solo tenemos el Blitzball si queremos jugar (cosa que obvié muy fuerte porque no pude con este juego ni en el FFX) sino que también tenemos el Rompeesferas, un juego que en verdad es de matemáticas. Luego también hay que calibrar las torres de la Llanura de los truenos, Matar o morir en Besaid, excavar en el desierto de Bikanel, capturar a los cactilios... por solo citar los más destacados. También hay una dinámica de capturar monstruos que no me molesté en entender, y así varias cosas a tener en cuenta. Por supuesto, todos estos minijuegos vienen con explicaciones más bien largas y eso terminó de matarme. Es como que este juego se compone de minijuegos y en vez de contarte una historia te va contando qué ha pasado con Spira en este tiempo. Porque una cosa que sentí es que no tiene una historia hilada como el FFX, sino que simplemente van pasando cosas y ya.

Y ahora una cosa que sí me gustó del juego, para variar un poco. FFX-2 no tiene el tablero de esferas que tanto me gustó del otro juego, sino que las habilidades se aprenden mediante un sistema de puntos. Básicamente, cuando vas consiguiendo vestisferas, que son las clases pero se llaman así, tienes unas habilidades de base y luego vas aprendiendo y se van desbloqueando otras. Se aprenden simplemente usando esa vestisfera en un combate, va ganando puntos y así. Creo que es lo que más entretenido me pareció, la verdad. Además como solo son tres personajes, van cambiando de clase cambiando las vestisferas, pero no puede elegirse cualquiera sino que tienes losas donde colocas las vestisferas que te interesen y equipas esa losa. Luego, así como en el FFX tenías armas y objetos de protección (pelta, anillo, etc.) aquí no, solo equipas accesorios. Esto no lo tuve muy en cuenta, pero una vez le haces caso es bastante útil. ¿Podría haberlo hecho desde el principio? Sí. ¿Lo hice? No. Esto me complicó algunos combates, pero bueno. Por lo general, salvo un jefe opcional, el juego me pareció sencillo. Que por cierto, olvidé decir que el sistema de combate ya no es por turnos, sino que se parece más al FFVII con unas barras de acción para cada personaje y así, haciéndolo todo más dinámico.
El sentido del humor de este juego, por otra parte, es muy japonés. En parte la forma en que trata a los personajes es extraña, ya que no tiene miedo en destruir toda la epicidad o seriedad del FFX, pues este juego es todo lo contrario. Ya no hay un Sin al que matar, aunque hay otra amenaza, ya no hay que salvar el mundo. FFX-2 nos muestra un mundo en el que el miedo a Sin y la muerte que lleva no es el día a día de la gente, muestra un mundo en calma, y por ello polarizado por dos corrientes distintas: Nuevo Yevon y la Liga Juvenil. Desde el principio te dejan claro que las dos son igual de malas y eso me gustó, ya que hay un momento en que tienes que elegir una de las dos y ninguna destaca sobre la otra. Esto es algo que va rondando todo el tiempo de juego, y es importante aunque no quieren hacer de ello el mensaje principal, sino en la necesidad de unidad. Es como si al no tener un 'enemigo' común la gente de Spira hubiera decidido enfrentarse a los otros un poco porque ya no existe ese miedo que los domina. No sé si me estoy pasando intentando encontrarle un significado oculto a todo esto, pero en fin, es mi reseña. El papel de Yuna aquí es, de nuevo, el de llevar paz y calma a un mundo que empieza a convulsionar por tener ideas diferentes. No es algo nuevo, pero lo llevan de forma distinta al FFX.

Y ya un poco para finalizar me gustaría hablar del doblaje y la música. El doblaje es, obviamente, al inglés. Los personajes que aparecían en el
FFX conservan los mismos actores de voz, cosa que agradezco enormemente. Que por cierto, nunca me había fijado en que el doblador de Wakka es el mismo que el de Kimahri, cuando lo descubrí ya no pude dejar de verlo. En verdad en este punto el que destaca es Hermano, el doblador es maravilloso: grita, hace gallos, habla en albhed con soltura y tiene un extraño acento en inglés, en general resulta muy gracioso. Los demás están bien, especialmente Leblanc, pero las comparaciones son odiosas. En lo que respecta a la música, el compositor principal no es Nobuo Uematsu sino que es la compositora Noriko Matsueda. Los temas son interesantes, no voy a mentir. La música de los Mecanistas es bastante pegadiza, la de cuando estás en la nave no es la típica canción que pasa desapercibida como tema de fondo, la Balada de Yuna es realmente bonita... Creo que las canciones que menos me gustan son los temas principales:
real emotion y
1000 words. En japonés estas canciones fueron interpretadas por Koda Kumi (me siento anciana sabiendo esto) y... nunca me gustaron. Es como que el estilo es tan poco
Final Fantasy que siempre me chirrió mucho. Quizá intentaron desmarcarse del juego original haciendo algo muy distinto, como es en general todo este juego, pero en este caso no me gustó cómo lo hicieron, es que ninguna de estas dos canciones tiene nada que hacer con
Suteki da ne por ejemplo. Pero en fin, en lo que respecta a la música, aparte de los temas principales, creo que aprueba. Supongo que en resumen, a pesar de que hay muchas cosas que no sé, el juego no está mal, es muy desenfadado y con mucho humor japonés, a pesar de que el tema que trata es más serio de lo que parece. Y por eso lo estoy rejugando otra vez, porque tengo problemas. En fin, creo que hasta aquí las entradas sobre
Final Fantasy de momento, a ver si puedo volver a jugar algún otro.
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