Comentario: La casa de los mil pasillos, de Diana Wynne Jones

De verdad que tenía ganas de que me regalaran este libro para terminar con la 'trilogía' de El castillo ambulante (El castillo ambulante y El castillo en el aire) y por fin para mi cumpleaños cayó, como ya se vio aquí. He tardado bien poco en leerlo pero la entrada llega con un ligero retraso como siempre... Espero que el comentario me salga comprensible pues he perdido un poco de práctica después del verano pero bueno, allá vamos.

Empezaré primero comentando que La casa de los mil pasillos salió en el año 2008, 18 años después que El castillo en el aire y 22 años después que El castillo ambulante. Es un periodo de tiempo muy largo y eso me asustó un poco pues con tantos años de diferencia se notaría mucho en la escritura del libro y en efecto se nota pero hablaré de ello más adelante pues quiero seguir por la edición, que tanto me obsesiona últimamente. La letra del título es la misma, ahí tengo que reconocer el esfuerzo, y ciertamente presenta esas mismas hojas extrañas (rojas en este caso) que todavía no sé muy bien por qué están. La diferencia viene con el tamaño del libro, que es mayor, y que las letras del dorso están orientadas hacia el lado contrario que en la otra edición, lo que me mata un poco el alma y que puede observarse en la foto al final de la entrada. La portada me gusta mucho, eso sí, tiene un toque mágico y algo más infantil que las otras pero me tiene enamorada igual. Además, consta de 16 capítulos con esos títulos largos y particulares donde se cuenta un poco de qué va a ir la cosa.

Es un libro sencillo y ameno donde en verdad pasa más bien poco, como en El castillo ambulante, pero es una cosa que me gusta mucho así que no tengo queja al respecto. Es como el día a día de Charmain desde que se muda a la casa de su tío abuelo William, que es mago. Según su madre eso no es nada resptable y por eso Charmain se dedica simplemente a leer y no sabe hacer absolutamente nada y menos ocuparse de una casa así que el encargo no será tan fácil... por suerte el tío abuelo William deja preparados mensajes por toda la casa por si pasa algo, así Charmain solo tendrá que hacer una pregunta en voz alta para obtener una respuesta. Pero no es todo lo que le deja sino que también tiene que ocuparse de un perro. Por si fuera poco sufre un encontronazo con un lubbock en un prado, aparece en la casa el supuesto aprendiz del mago llamado Peter y el Rey de High Norland la llama a palacio para que les ayude a él y a su hija con la biblioteca y el misterio del dinero robado.

Como viene siendo costumbre, aparecerán personajes de los anteriores libros haciendo un pequeño cameo aunque el de Howl y Sophie es bastante importante pues tienen su relevancia en la historia. Lo que no me gusta es que la autora trata de una manera muy diferente a Sophie en estos dos libros que en el primero y no entiendo por qué pero el personaje no se parece a esa Sophie de El castillo ambulante o eso me parece. Creo que es la queja que tengo en general pero bueno, comentar también que en el fondo se notan cambios en cuanto a la forma de escribir y narrar las cosas, se deja todo para el final (aunque eso es bastante habitual he de decir) pero se da mucho más protagonismo a los diálogos y menos a las descripciones, es un libro como más 'desapegado' pues tampoco es que haya mucha acción y el sentido del humor también desaparece, lo que es una pena. Me ha costado más entender a los personajes, supongo que en parte debido a lo inútil que eran Charmain y Peter pero bueno, en general puedo decir que el libro me ha gustado y que resulta ameno y entretenido, una lectura ligera que intenta volver a los orígenes de la trilogía pero que no puede competir, sintiéndolo mucho, con la primera parte.

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