Las Oirans

Las Oiran eran cortesanas de muy alto rango que desde pequeñas eran vendidas por sus padres a los burdeles y entrenadas para su profesión con un adiestramiento muy estricto y severo en el que no todas servían.
Una Oiran no sólo era una simple prostituta instruida en el arte del placer sexual, además hacían un servicio de entretenimiento que incluía las artes del baile, la música, la caligrafía, la poesía y la conversación. Debían poseer además, un nivel intelectual que se consideraba esencial para una conversación sofisticada. Puede resultar sorprendente, pero por norma general, los clientes deseaban pasar más tiempo con entretenimientos artísticos en lugar de sexuales.
Pero no hay que olvidar que su mayor servicio era el sexual principalmente, para lo cual las instruían en la seducción, el placer sensual, los juegos eróticos y el coito.

El vestuario de una Oiran era muy ornamentado y complejo. Llevan múltiples capas de kimono bajo la capa exterior. El obi también era de seda, y era de grandes dimensiones. El obi de una Oiran se ataba siempre en la parte frontal, no en la trasera.
El calzado consistía en unos getas de madera lacada en negro, con cintas de color rojo generalmente. Solían medir hasta unos 30cm de altura. Por ello, cuando desfilaban por la calle, necesitaban un ayudante para que las sujetara.
Por otro lado, se maquillaban la cara de blanco con plomo y se intentaba destacar el contorno de los ojos con un lápiz rojo. Sólo se pintaban el labio inferior. El cuello se pintaba con tres rayas blancas. Los peinados de una Oiran eran muy recargados.

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