Gorgonas y Gorgoneion

Ayer, buscando más fallos aparte de los que encontré en lo referente a mitología sobre la película de Furia de Titanes ya que apenas recordaba el mito de Perseo, volvió mi pasión acerca de las Gorgonas así que pensé en hacer esta entrada, super entrada sobre ellas.

En la mitología griega, una gorgona (γοργώ o γοργών, ‘terrible’) era un despiadado monstruo femenino a la vez que una deidad protectora procedente de los conceptos religiosos más antiguos. Su poder era tan grande que cualquiera que intentase mirarla quedaba petrificado, por lo que su imagen se ubicaba en todo tipo de lugares, desde templos a cráteras de vino, para propiciar su protección. La gorgona llevaba un cinturón de serpientes, entrelazadas como una hebilla y confrontadas entre sí o al menos eso es lo que aparece en una de las representaciones más antiguas de este monstruo. En mitos posteriores se decía que había tres gorgonas, Medusa, Esteno y Euríale, y que la única mortal de ellas, Medusa, tenía serpientes venenosas en lugar de cabellos como castigo por parte de la diosa Atenea. 


Las gorgonas son a veces representadas con alas de oro, garras de bronce y colmillos de jabalí, pero sus atributos más comunes son los dientes y la piel de serpientes. Se decía que los oráculos más antiguos eran protegidos por las serpientes y las imágenes de gorgonas se asociaban a menudo con estos templos. Las leonas y las esfinges también se asociaban frecuentemente a las gorgonas. Su poderosa imagen fue adoptada por las imágenes y mitos clásicos de Zeus y Atenea, quizá como continuación de una iconografía más antigua.
Aunque la datación de los poemas homéricos siempre ha sido controvertida, se acepta que "la Ilíada y la Odisea datan de finales del siglo IX o principios del VIII c. C., siendo la primera anterior a la segunda, quizá por varias décadas." Se presume que existieron como una tradición oral que terminó siendo recogida en registros históricos. Incluso en esa época tan temprana la gorgona aparece como un vestigio de los poderes antiguos que precedieron a la transición histórica a las creencias de los griegos clásicos, mostrada en el cofre de Atenea y Zeus.
Pasando de Homero a Hesíodo, se incrementa el número de gorgonas a tres: Esteno, ‘poderosa’; Euríale, ‘que surge lejos’; y Medusa, ‘reina’ y las hace hijas de las deidades marinas Forcis y Ceto.
La tradición ática consideraba a la gorgona un monstruo, producida por Gea para ayudar a sus hijos, los Titanes, contra los dioses olímpicos. Así, Medusa moriría a manos de Atenea, quien llevó su piel desde entonce. Esquilo por su parte, dice que las tres gorgonas sólo tenían un diente y un ojo entre ellas, de forma que tenían que compartirlos, pero sin embargo no se las representa así, quizá para evitar confundirlas con las Greas. Apolodoro proporciona un buen resumen del mito de la gorgona. Historias muy posteriores afirman que cada una de las tres hermanas tenían serpientes en lugar de cabellos, y que tenían el poder de transformar a quien las mirase en piedra. Según el poeta romano Ovidio sólo Medusa tenía serpientes en el pelo, debido a la maldición de Atenea. Excitado por el color dorado de los cabellos de Medusa, Poseidón la violó en el templo de la diosa, quien enfurecida por la profanación transformó su cabellera en serpientes.

En mitos posteriores Medusa era la única mortal de las tres gorgonas y Perseo pudo matarla cortándole la cabeza. De la sangre que brotó del cuello surgieron Crisaor y Pegaso, sus dos hijos con Poseidón. Otras fuentes afirman que cada gota de sangre se transformó en una serpiente. Perseo le dio la cabeza, que tenía el poder de petrificar a quienes la veían, a Atenea, quien la puso en su escudo aunque según otra versión, Perseo la enterró en el mercado de Argos.
Según una tradición, Perseo o Atena usaron la cabeza de Medusa para petrificar a Atlas, transformándole en los montes Atlas, que sujetaban el cielo y la tierra. También la usó contra el rey Polidectes, quien le había enviado originalmente a matar a Medusa con la esperanza de librarse de él y casarse con su madre, Dánae. Perseo volvió y usó la cabeza de Medusa para petrificar al rey y a toda su corte.

En la Antigua Grecia se usaba con frecuencia un Gorgoneion (cabeza de piedra, grabado o dibujo de un rostro de gorgona, a menudo con serpientes sobresaliendo salvajemente y con la lengua fuera de sus colmillos) como símbolo apotropaico que se ubicaba en puertas, muros, suelos, monedas, escudos, corazas y lápidas con la esperanza de alejar el mal. A este respecto las Gorgoneia son parecidas a las a veces grotescas caras de los escudos de soldados chinos, usados también en general como amuleto o protección contra el mal de ojo. En algunas de las representaciones más toscas, la sangre corriendo bajo la cabeza puede considerarse por error como una barba.
En la mitología griega, la sangre tomada del lado derecho de una gorgona podía resucitar a los muertos, mientras la sangre del lado izquierdo era un veneno instantáneamente mortal. Atenea le dio un vial de esta sangre curativa a Asclepio, lo que terminó dando lugar a su fallecimiento. Se decía que Heracles había obtenido un mechón del cabello de Medusa (que poseía los mismos poderes que la cabeza) de Atenea y lo había dado a Estérope, la hija de Cefeo, como protección para la ciudad de Tegea contra los ataques. De acuerdo con la idea posterior de Medusa como una hermosa doncella, cuyos cabellos habían sido transformados en serpientes por Atenea, la cabeza se representaba en las obras de arte con un rostro maravillosamente hermoso, envuelto en el tranquilo reposo de la muerte.

Según la leyenda, cuando Perseo cortó la cabeza de Medusa estaba embarazada de Poseidón,de su cuello brotó su descendencia: el caballo alado Pegaso y el gigante Crisaor (el padre de Gerión). Cuando Perseo regresó a Grecia con la cabeza de la gorgona, las gotas de sangre que cayeron al mar se convirtieron al instante en el coral conocido como ”gorgonia” mientras que las que cayeron en el desierto se transformaron en serpientes. Atenea le dio dos frascos con sangre de Medusa a Asclepio, fundador de la medicina griega. La sangre de uno de ellos era un potentisimo veneno y la del otro una poción curativa.

El concepto de la gorgona es como mínimo tan antiguo en la mitología como Perseo y Zeus, si bien algunos investigadores creen que la diosa tiene orígenes primitivos en la antigua religión griega.
La arqueóloga Marija Gimbutas creyó ver el prototipo del Gorgoneion en los motivos artículos neolíticos, especialmente en las vasijas antropomórficas y máscaras de terracota con incrustaciones de oro. Los ojos grandes y centelleantes son un símbolo denominado "ojos divinos" por Gimbutas, que aparecen también en la lechuza de Atenea. Pueden ser representados por espirales, ruedas, círculos concéntricos, esvásticas, etcétera. Los colmillos de las gorgonas son como los de las serpientes y probablemente procedan de los guardianes estrechamente relacionados con los conceptos religiosos griegos primitivos en los centros oraculares.

En la Antigua Grecia, el gorgoneion (Γοργόνειον) originalmente era un amuleto apotropaico que inducía horror al mostrar la cabeza de la Gorgona. Estaba relacionado con las deidades de Zeus y Atenea; se dice que ambos habrían llevado un pendiente con este motivo.
Homero se refiere a la Gorgona en cuatro oportunidades, y cada vez solo hace mención a su cabeza, como si la criatura no tuviera cuerpo. Jane Ellen Harrison menciona que "Medusa es una cabeza sin nada más...una máscara a la cual posteriormente se le adosó un cuerpo". Hasta el siglo V a. C., la cabeza era mostrada como muy fea, con una lengua que se proyecta, colmillos de jabalí, carrillos regordetes, sus globos oculares mirando fijamente al que la observa y serpientes retorciéndose a su alrededor.
La mirada directa frontal, "evidentemente mirando hacia afuera de su contexto iconográfico y desafiando directamente al observador", era muy inusual en el arte griego antiguo. En algunas ocasiones se le adosaba una barba en su mentón (probablemente en representación de rastros de sangre), lo que le daba la apariencia de una deidad orgiástica como Dioniso.
Las gorgoneia que decoran los escudos de guerreros en vasos griegos del siglo V a. C. eran mucho menos grotescas y amenazantes. Para esta época, la Gorgona había perdido sus colmillos y las serpientes eran bastante estilizadas.
El gorgoneion aparece por primera vez en el arte griego a comienzos del siglo VIII a. C. Una de las primeras representaciones es en un estatero de electrum descubierto durante excavaciones realizadas en Pario. Otros ejemplos de comienzos del siglo VIII a. C. se encontraron en Tiryns. Si nos remontamos en el tiempo, existe una imagen similar en el Palacio de Cnosos, fechada en el siglo XV a. C. Marija Gimbutas llega a argumentar que "la Gorgona se remonta a por lo menos el 6000 a. C.., tal como se observa en una máscara cerámica de la cultura Sesklo.
En el siglo VI a. C., las gorgoneia del "tipo de máscara de león" están presentes en los templos griegos, especialmente en la zona de Corinto y su área de influencia. Las gorgoneia en frontones fueron usuales en Sicilia; probablemente una de las más antiguas sea la del Templo de Apolo en Siracusa. Hacia el 500 a. C, se las dejó de utilizar para decorar edificios monumentales, aunque su uso perduró en los antefijos de estructuras más pequeñas durante el siguiente siglo.
Además de su uso en templos, se encuentran imágenes de la Gorgona en vestidos, platos, armas, y monedas en una amplia región del Mediterráneo desde Etruria hasta las costas del Mar Negro. Monedas con la figura de la Gorgona se acuñaron en 37 ciudades, por lo que su imagen es la segunda en cuanto a su ubicuidad numismática solo sobrepasada por algunos dioses olímpicos. En cuanto a los suelos de mosaicos, el gorgoneion era por lo general situado cerca del la puerta de acceso, a modo de protección frente a intrusos hostiles. En los kilns del Ática, el gorgoneion sobre la puerta brindaba protección contra los accidentes.

Y así acaba la entrada sobre las Gorgonas y el Gorgoneion, a la próxima Medusa, Esteno y Euríale.

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