La Peste Negra


La peste negra o bubónica fue una devastadora pandemia que asoló Europa en el siglo XIV, causando la muerte de una tercera parte de la población del continente en el año 1348. Es una terrible enfermedad que se ha extendido en forma de epidemia varias veces a lo largo de la historia. La peste es causada por una bacteria que se contagia por las pulgas con la ayuda de la rata negra.
La peste negra acabó con una cuarta parte de la población de Europa y se repitió en sucesivas oleadas hasta 1490, llegando finalmente a matar a unos 25 millones de personas. Ninguno de los brotes posteriores alcanzó la gravedad de la epidemia de 1348 en la que murió entre el 30% y el 60% de la población europea.
Los síntomas: fiebre, dolores de cabeza, escalofrios y debilitamiento. Después aparecen bubones, localizados en las ingles, las axilas o el cuello. En ocasiones pueden supurar. Inflamaciones de los ganglios.
En casos extremos que pueden llevar a la muerte, aparecen lesiones purulentas, necróticas y hemorrágicas en diversos órganos y shock.

"Pestilencia es una calentura maligna causada de putrefaccion y corrupcion de ayre, que a muchos da, y a los mas mata [...] Como la peste aya de proceder de putrefaccion de ayre, este podrecido, y en mala calidad convertido, será la principal causa de peste, porque no pudiendo evitar el uso del, tal qual fuere, le inspiramos; y hedo venenoso, tragado o transpirado, avenena los espiritus [...] El ayre se corrompe unas vezes de causas manifiestas terrestres, y otras de causas ocultas celestes; las terrestres son aquellas, de las cuales se levantan ,malos vapores putridos, corrompidos como malos olores, como son de picinas, aguas empantanadas, estercoleros, cuerpos muertos y toda fuente de inmundicias [...] Las celestes son la ira de Dios, por nuestros pecados [...] Señales que ya esta alguno con peste, son, que tiene fiebre [...] tiene gravedad de cabeza, sequedad de boca, sed grande, grande angustia, cógoxa, e inquietud, [...] A los mas aparecen sequillas en las ingles, debaxo de los brazos y en el cuello, y carbuncos en cualquier parte del cuerpo [...] "

Anonio Perez, Breve Tratado de Peste, 1598

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